Día del Coleccionista: cuando guardar es también resistir
El miércoles 7 de enero se celebró el Día del Coleccionista, una fecha que para nosotros en La Vieja no es solo simbólica: es casi una declaración de principios.
Coleccionar no es acumular cosas. Coleccionar es rescatar historias, salvar objetos del olvido y entender que cada pieza —por pequeña que sea— fue importante para alguien, en algún momento, en algún lugar. Un juguete, un álbum, una revista, una figura de plástico o una caja gastada no son simples objetos: son cápsulas de memoria.
En un mundo que avanza a velocidad digital, donde todo es inmediato y desechable, el coleccionista va a contracorriente. Observa, cuida, investiga, restaura. Tiene paciencia. Tiene ojo. Tiene memoria.
En La Vieja vemos coleccionistas todos los días: los que buscan reencontrarse con su infancia, los que quieren compartir sus recuerdos con sus hijos, los que entienden el valor cultural de lo popular, lo cotidiano y lo aparentemente simple. Personas que saben que un objeto puede contar más que mil fotos en la nube.
Por eso, este día es para ustedes. Para quienes preguntan el año exacto, el estado original, si la pieza “está completa”, si aún funciona, si conserva su caja. Para quienes entienden que el valor no siempre está en el precio, sino en la historia.
Celebramos al coleccionista porque coleccionar también es resistir: resistir al olvido, al descarte, a la idea de que todo lo viejo no sirve. Celebramos a quienes mantienen viva la memoria material de generaciones enteras.
Gracias por confiar en La Vieja, por darle una segunda vida a estos objetos y por ser parte de esta pequeña revolución vintage.
Feliz Día del Coleccionista.
— La Vieja



