La voz que marcó generaciones: Susana Klein, de Mafalda a Candy Candy

La voz que marcó generaciones: Susana Klein, de Mafalda a Candy Candy

Hay voces que no envejecen. No porque no pasen los años, sino porque se quedan a vivir en la memoria. Susana Klein fue una de ellas.

Actriz y artista de doblaje argentina, Susana Klein marcó a generaciones enteras en América Latina desde un lugar invisible pero profundamente poderoso: la voz. Sin aparecer en pantalla, estuvo presente en miles de hogares, acompañando tardes de televisión, dibujos animados y canciones que hoy siguen provocando emoción inmediata.

Fue la voz de Mafalda en su adaptación cinematográfica, dando vida sonora a uno de los personajes más lúcidos y queridos de la cultura latinoamericana. Pero para muchos, su recuerdo más íntimo llega con una melodía imposible de olvidar: Susana Klein interpretó los temas de apertura y cierre de Candy Candy, una serie que no solo se veía, se sentía.

“Llámame Candy” y “Carrusel” no eran simples canciones. Eran rituales. Anunciaban el inicio y el final de una historia que marcó época, especialmente en los años 80, cuando la televisión infantil todavía se vivía con pausa, emoción y repetición.

Su carrera fue parte del periodo dorado del doblaje latinoamericano, cuando las voces eran cálidas, teatrales, cuidadosamente trabajadas. Klein también participó en numerosas series y películas animadas, dejando huella en producciones que hoy forman parte del archivo sentimental de varias generaciones.

En los últimos años de su vida residió en Alemania, donde falleció el 11 de diciembre de 2025, a los 83 años. Su partida no fue solo la noticia de una actriz que se va, sino la despedida de una voz que nos acompañó cuando éramos niños.

En La Vieja creemos que también se coleccionan estas cosas: voces, canciones, recuerdos televisivos. Porque aunque no se puedan guardar en una vitrina, siguen siendo objetos culturales valiosísimos.

Susana Klein no fue solo una actriz. Fue una presencia. Y como todo lo que deja huella en la infancia, no se olvida.

La Vieja