Las vueltas a clases en los años 80 y 90

Las vueltas a clases en los años 80 y 90

La vuelta a clases en los años 80 y 90 no era solo el fin del verano. Era un acontecimiento. Tenía olor a cuadernos nuevos, sonido de cierre metálico de cartuchera y ese nerviosismo silencioso la noche anterior al primer día.

No existían listas digitales ni grupos de WhatsApp de padres. La lista de útiles se copiaba a mano o se recortaba del periódico. Y luego venía la peregrinación: librerías del centro, mercados, galerías llenas de uniformes colgados en fila.

🎒 El ritual de los útiles

Comprar los útiles era casi una ceremonia familiar. Los cuadernos forrados con papel lustre o plástico transparente, las etiquetas con nombre escrito con la mejor letra posible, el forro que siempre quedaba con una burbuja en la esquina.

La cartuchera era territorio sagrado: lápices recién tajados, borrador blanco que prometía durar todo el año (no duraba), colores ordenados por tonalidad y el lapicero que “no se presta”.

Las mochilas eran resistentes, grandes, a veces heredadas. Y si ese año tocaba mochila nueva, se estrenaba con orgullo el primer día.

👕 El uniforme y el espejo

La víspera era revisar el uniforme: camisa planchada, medias altas, zapatos lustrados con esmero. El espejo era testigo de esa mezcla de emoción y resignación.

Volver al colegio significaba reencontrarse con amigos, descubrir quién había cambiado durante el verano y enterarse de los nuevos profesores.

📚 El salón como universo

Los salones tenían pizarras verdes, tizas que chirriaban y motas llenas de polvo blanco. No había proyectores ni tablets; había cuadernos de caligrafía, mapas enrollables y láminas pegadas con masking tape.

El primer día siempre era medio perdido: presentación, normas, asignación de asientos. Pero también era el comienzo de historias que durarían todo el año.

🕰️ Una vuelta más simple

Las vueltas a clases de los 80 y 90 tenían algo que hoy parece raro: lentitud. No había sobreestimulación ni ansiedad digital. El regreso al colegio era físico, tangible, lleno de texturas y sonidos.

Y aunque muchos recordamos esa etapa con quejas propias de la edad —»no quiero que se acaben las vacaciones»—, hoy miramos atrás con una sonrisa.

Porque volver a clases no era solo regresar a estudiar. Era volver a un pequeño mundo donde todo estaba por empezar otra vez.

Año escolar: así era volver a clases entre los años 50 y 80 [FOTOS] | EL COMERCIO PERÚ